Emprender. Un concepto que con la llegada de la crisis se repite hasta la saciedad. Las alarmantes cifras de desempleo obligan a jóvenes desempleados y con alto nivel de cualificación a embarcarse en el virtuoso mundo de los negocios. Con este nuevo escenario España ha pasado del desconocimiento del término startup a incorporarlo en su vocabulario diario como sinónimo de crecimiento. ¿Pero a qué aludimos exactamente con este concepto? Startup es un término anglosajón que se utiliza para aludir a empresas de reciente creación que basan el desarrollo de su servicio en una base altamente tecnológica. Lo más común es que se utilice en negocios muy ligados a Internet y a las nuevas tecnologías, aunque la expansión de su filosofía ya ha hecho que el término también sea acuñado por empresas de otros ámbitos.

Jóvenes y con posibilidad de crecimiento, ése es su principal valor diferencial. Como el foco de su negocio se centra en Internet y en las nuevas tecnologías los costes de producción y gestión se reducen considerablemente. Su financiación dista mucho de lo que conocíamos hasta ahora. Bye bye bancos, hola a nuevas vías de financiación. Inversores, gente que confía en el proyecto y decide formar parte de él de una manera pro-activa.

Detrás de este nuevo tejido empresarial nos encontramos a auténticos expertos en su sector, jóvenes con gran formación y capacidad de trabajo que buscan hacerse un hueco en el complicado mundo empresarial. Pero quienes se lanzan al mundo startup saben que el riesgo que asumen es elevado. Según datos facilitados por Spain Startup, en España sólo una de cada diez supera los tres años de vida, la mitad de los proyectos que consiguen sobrevivir en EEUU. La fuerte presión fiscal y los elevados costes administrativos reducen la viabilidad de estas empresas. Un simple testeo por la red a través de páginas especializadas nos permite acercarnos a las demandas más habituales de los emprendedores españoles.

A voz en grito solicitan que se ajusten los contratos laborales en los primeros momentos de la Startup. En el caso de EEUU una empresa de estas características contrata a todo el personal necesario en un inicio porque sabe que si finalmente hay que ajustar la plantilla podrá hacerlo con un bajo coste. Además reclaman más facilidades a la hora de contratar talento extranjero, así como una gestión del IVA que favorezca más al emprendedor y un ajuste en los costes del autónomo.

En vista a los elevados riesgos que se asumen y a la fuerte implantación de este nuevo modelo de negocio en España, el sector de los seguros ya quiere dar salida con una solución específica para startup. Seguros Finalin ya cuenta con un seguro para Startups con coberturas específicas para este tipo de negocios entre las que destacamos:
• Responsabilidad Civil para Startups: Cubre daños causados a un tercero ocurridos al desarrollar tu actividad, hasta un límite de 100.000 o 200.000€ a elegir.

• Responsabilidad Civil Producto: as reclamaciones por daños causados a un tercero, por un error o defecto en uno de los productos que comercializas, AXA te indemniza hasta un límite de 100.000 o 200.000€ a elegir.

• Responsabilidad Civil LOPD (Ley Protección de Datos): Las reclamaciones de terceros en caso de incumplimiento involuntario de la Ley de Protección de Datos hasta un importe 100.000€ o 200.000€ a tu elección. Esta cobertura es muy útil en caso de tener que hacer frente a reclamaciones de terceros impuestas por la Agencia de Protección de Datos y cuyos costes son muy elevados.

• Responsabilidad civil frente a ataques informáticos: Cubrimos las reclamaciones que puedan llegarte en caso de que, aun teniendo los programas de prevención de antivirus actualizados, dañes con un virus un programa informático de un tercero, en Finalin recibirás una indemnización de hasta 6.000€.

Protege tu empresa desde sólo 199 €/año y respira tranquilo. Solicita información pinchando aquí.

¡Anímate a dejar un comentario!