El WhatsApp cae y el mundo se llena de comentarios y memes. No es posible. La aplicación más popular del mundo el miércoles sufrió un apagón del servidor dejando a miles de millones de personas sin servicio. Pero ¿qué pasaría si nos quedáramos sin conexión por un sólo día? ¿Comenzaría una crisis a nivel mundial? ¿El mundo se detendría? ¿Y los efectos psicológicos?

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Ya en su momento nos lo advirtieron con el “posible efecto 2000” que nunca llegó. El profesor Jeff Hancock, de la Universidad de Stanford, lo comprobó a través de un experimento con sus estudiantes. “Cuando traté de proponer este reto, hubo una revuelta en la clase. Enfáticamente dijeron que esa tarea era imposible e injusta”, cuenta. Los estudiantes argumentaron que esa “ausencia” del mundo digital arruinaría sus vidas sociales y generaría preocupación entre sus familiares y amigos, quienes se angustiarían ante el temor de que algo terrible les hubiese ocurrido. Hancock finalmente se vio obligado a cancelar la tarea.

¿Cómo podría suceder ese apagón mundial?

Internet no es inviolable. En teoría, pudiera desaparecer nacional o globalmente por cierto tiempo. Por ejemplo imagínate un ciberataque. Si unos hackers introdujeran en la red un software maligno que infectara a los routers, el tráfico en la red quedaría bloqueado. Además piensa que cortan los cables que permiten el tráfico de datos entre continentes. De seguro no es un blanco fácil para los hackers, por encontrarse a gran profundidad en el mar, pero sí puede suceder una avería accidental, como ocurrió en el 2008, cuando personas en India, Medio Oriente y el sureste de Asia quedaron desconectadas.

¿Qué pasaría si esto ocurriera?

Para empezar, se cree que el impacto en la economía no sería del todo relevante. En el 2008, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos le pidió a Borg que evaluara lo que ocurriría si fallaba Internet. “La economía está hecha para seguir funcionando”. De hecho creen que puede incluso aumentar la productividad. Los viajes tampoco se verían muy afectados en un corto periodo de tiempo siempre que la desconexión no supere un día o dos. Los aviones pueden volar sin Internet, y autobuses y trenes también pueden funcionar. No obstante, las restricciones por un largo plazo sí tendrían un efecto en la logística.

Los más perjudicados

Los más perjudicados seríamos todos nosotros. Todos nosotros que usamos nuestra tablet o smartphone, nos comunicamos más por WhatsApp que casi en persona, nos sociabilizamos a través de las redes y como no consumimos a través de ellas. Internet se ha convertido en una ventana abierta al mundo sin la cual no podemos vivir. Es por ello que, al quedar inhabilitados para hacerlo, surgen sensaciones de ansiedad y aislamiento. “Cuando descubro que dejé mi teléfono en la casa me siento como desnudo”, cuenta Borg. “De repente me veo en la necesidad de pensar qué pasa si me accidento en la vía, ¿le puedo pedir prestado el teléfono a alguien para pedir ayuda?”, señala.

En cualquier caso, prueba superada. Hemos sobrevivido a una caída de WhatsApp no sin antes llenar las redes de memes.

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